<!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->

*El día de hoy el destino aplicó con toda su fuerza la creencia de que el martes 13 es de mala suerte.

 

 

 

<!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->

Hoy como todos los martes llegue a mis clases en al facultad, tarde a Redacción Avanzada, pero llegue. Después tuve mi correspondiente hora libre en la que pues como de costumbre no hice nada de provecho. Para esos momentos aún no sabia lo que me esperaba y creí que era un día común y corriente, uno más en mi vida.

A eso de las 9:50 a.m., Jaramillo y Yo nos disponíamos a tomar nuestra clase de Periodismo Cultural, ahí empezó la pesadilla y los malos ratos. Eran las 10:00 a.m. y el maestro ‘Titular’ de la materia no había llegado, raro en él, ya que es uno de lo maestros más estrictos en cuestión de la puntualidad. De pronto, de la nada una cabeza se asomó por las escaleras, era Andrea Morales, nuestra maestra substituta.

Cuando me di cuenta de lo que se venía me sentí muy mal, la verdad me dio coraje, impotencia, no se que más sentí sólo sabía que no quería pasa tres horas de esas que pasamos los martes en esa clase.

Nos dio la indicación de que nos trasladáramos a la Sala de Redacción, lugar en el cual realizaríamos una actividad con nuestro maestro.

Cuando llegamos a dicha sala no se porque pero no estaba preparada, eran las 10:30 sin hacer nada, y como en el primer piso del Edificio B se exponen, desde hace tiempo, una muestra de artesanías y pues las fui a ver, ‘Gran Error’.

Cuando veía un anillo que Judith (Jazmín) compró, a lo lejos escuché que abrieron una puerta medio oxidada y me supuse que era la puerta de la sala en la que deberíamos estar desde una hora antes.

Subí las escaleras y cuando quería acomodarme en un lugar nuestra ‘querida maestra’ me mandó a que prendiera las luces y pues sin más que hacer fui.

Cuando ya estaban encendidas y ahora sí busque un lugar ya estaban todos ocupados, que mal por ir a prender las luces, cosa que no me correspondía no alcance lugar. Sola al rincón entre Bernardo y Omar se encontraba una máquina, pero para mi sorpresa ese fue el segundo error.

La computadora era todo un asco, una basca, no servía en pocas palabras. ‘Berni’ me hizo el favor de arreglarla pero después de Casi 20 minutos de no funcionar me levanté y me acomodé con Leyda.

Le ayudé en lo que pude a armar la nota que ‘Andreita’ nos encargó para subir al blog de La Coctelera. El ejercicio consistía en navegar en Internet para visitar unos museos de diversas partes del mundo, verdad que se escucha entretenido, divertido y demás, intentenlo hacer en una computadora inservible, lentísima, que no puede ser usada más que para adornar, ya no es tan fácil. Como es costumbre para nuestra querida profesora, nos puso un tiempo estimado para terminar la actividad, pero ahora sin el peligro de que deje a algunos compañeros varados en pleno centro de la ciudad. Nos dio una hora pero con esas maquinas no se puede hacer un trabajo de calidad por favor entiende eso Andrea.

Cuando me senté con Leyda tome el control del teclado, me dije pues yo escribo rápido y se comandos para agilizar las cosas. Cuando de pronto escucho una voz un ‘poco aniñada’: “Leyda desde que perdiste el control del teclado, esa nota está dejando mucho que desear”. Por dentro dije bueno es compañero no pasa nada, pero acto seguido la maestra se acerca y dice que si le ponen abstract o balazo, y me di vuelta y dije: “¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? o ¿quien usa uno y quien usa el otro?”, y de nuevo es vocecilla se entrometió y me respondió: “depende en que medio trabajes”. Eso lo tomé normal, pero lo siguiente que salió de tonta cabeza me enojó un poco: “pero después de lo de ayer no me esperaba menos”. El día anterior el muchacho pregonaba que en un periódico universitario le tiraban a nuestra maestra y yo pregunté quién firmaba el escrito sin saber que era una columna y se burlaron de mí pero yo no sabía que lo que leían era una columna, pero bueno. No le tomé importancia al asunto y seguí pero siguió atacándome y me dije “que quiere este pendejo”, me giré hacia el y le dije: “bueno ya estuvo”, hasta cierto punto fue amable, “¿tu quien eres para criticarme?” le pregunté, el me respondió: “nadie, yo sólo soy un crítico”. De nuevo en mi mente se aparecieron las palabras de: “que pendejo”. Y le digo: ¿quien eres tú para ser crítico o para criticarme a mí?, ¿dónde has escrito?, ¿qué haz hacho? para criticarme”. Y me contesta con toda la boca abierta y todo su enorme ego por delante, “he escrito libros, novelas y con premios”. La maestra que trataba de detener la tonta discusión se interpuso y sin saber que decir nos recomienda: “ya estuvo no quiero que hablen, tú (yo) sólo hablarás con Leyda y tú (‘el que todo lo sabe y a todos conoce’) con Claudette”. Eso fue lo único sensato que dijo este día nuestra profe.

Después del incidente absurdo subimos la nota al dichoso Blog, y después Morales nos impuso un nuevo ejercicio según ella con el aprenderíamos a trabajar bajo presión, por favor todos sabemos que es presión y lo que tu hiciste no lo es, consistía en buscar notas de Internet de cultura, ponerle cabeza y un abstract, eso nos serviría también para saber como se hacen. Después de unos minutitos y trabajando Leyda y yo juntos de nuevo en la misma computadora se escucha esa voz, esa voz que esta vez si quise callar a golpes, pero no tenia que llegar a tanto, ella decía: “no es ‘copy page’, tienen que escribirlo ustedes”, ya sin tomarle tanta importancia a su venenoso comentario alce la voz y conteste: bueno y a ti que te importa, tu en lo tuyo y nosotros en lo nuestro”, ya con el apoyo de mi compañera que también le hizo saber lo metiche que era.

Terminó el ejercicio y cuando ‘Andreita’ nos pidió que leyéramos nuestras notas, mi compañerita las empezó a leer, pero la instructora Suplente no escuchaba, y le pidió de una forma un poco grosera que alzara la voz, y pues Leyda no accedió y yo lo hice por ella, un poco mal verdad pero ni que hacer.

Al final nos dio las revistas, empresas, periódicos y personas que teníamos que entrevistar para una tarea ‘muy importante’, a todos les decía como encontrarlos, ubicación, descripción del individuo y hasta su correo, pero cuando llegó a mí, solo me dice: “te toca Atisvo, y no tengo datos, tú los sacas”, eso la verdad me dio mucha risa que tontería.

Así terminó la clase pero como se darán cuenta no me sirvió de nada, no aprendí nada bueno este día, son las 13:00 horas y no se mas de lo que sabía a las 10:00, no aprendí de mi cultura, de mi país como lo hice el día anterior, no supe que tema sigue en el libro, no se cual es el fin de esto, no se nada, con Andrea no aprendí nada.

Un día anterior aprendí que México se fundó en 1395 y que los Olmecas fueron la primera civilización de nuestro país, aprendí de geografía, de historia, de costumbres, de mi nación, de cómo llevarme un libro más barato en las ferias. Pero con Andreita, ¿Qué aprendí con Andrea Morales?, NADA, absolutamente NADA.

Así otro día sin Esquivel se terminó sin más, ¿fue un mal día?, yo pienso que no sólo las tres horas de la clase de Periodismo Cultural.